Pikamonster
Pasillo de feria con puestos de libros y visitantes recorriendo los stands
Pasillo central: mesas de editoriales chicas y fanzines apilados por orden de llegada.

La convención abre temprano y ya hay cola en la puerta. No es un público enorme, pero sí constante: gente que viene con una lista mental de fanzines que quiere conseguir, dibujantes que llegan con la carpeta de originales bajo el brazo y grupos que se juntan en la esquina para entrar juntos. El programa oficial reparte charlas y firmas, aunque buena parte de lo interesante pasa en los pasillos, entre dos mesas, cuando alguien desenrolla un boceto para mostrarlo a quien tiene al lado.

Los stands de fanzines ocupan el sector más denso del salón. Ahí conviven cuadernillos grapados, publicaciones de tirada corta y ediciones que se agotaron el sábado a la mañana. La circulación es rápida: lo que se mueve primero son los formatos chicos, fáciles de hojear parado y de guardar en la mochila. Los tomos más gruesos quedan para el final del recorrido, cuando el visitante ya decidió qué se lleva y qué deja para la próxima.

Mesas de dibujo en vivo

En una de las mesas largas, tres dibujantes trabajan con el público mirando por encima del hombro. No hay cartel que anuncie la actividad: simplemente se sientan, sacan los marcadores y empiezan. La consigna es dibujar criaturas a pedido, y el resultado se pega en un panel que crece durante toda la jornada. Ese panel termina funcionando como un mapa involuntario de la escena: se ven estilos muy distintos, desde el trazo suelto hasta el entintado más cerrado, y también se nota quién viene del lado del juego de rol y quién del lado del fanzine.

Las charlas al margen del programa son otro punto de encuentro. Se arman en los pasillos, en las escaleras, en la vereda durante la pausa del mediodía. Ahí se discute qué se está editando, qué editoriales están abriendo convocatorias y qué materiales conviene tener a mano para una mesa en una biblioteca o un club de barrio. Nadie toma notas, pero la información circula igual.

Los grupos que viajan desde otras ciudades

Una parte del público llega desde Buenos Aires, Córdoba y otras localidades. Se organizan en grupos, comparten el viaje y coordinan la logística con antelación: quién lleva los originales, quién se queda cuidando la mesa, quién sale a comer. Para muchos, la convención es la única oportunidad del año de mostrar el trabajo en persona y de cruzarse con editores que no responden por correo.

El cierre de la jornada deja la sensación habitual: materiales que se agotaron, contactos nuevos anotados en el celular y una lista de pendientes para la próxima edición. La convención no resuelve nada por sí sola, pero ordena la escena durante un fin de semana y deja ver hacia dónde se mueve la historieta independiente.

Crónica de una convención de historieta en Rosario

Nota de la sección de galerías y arte digital

Esta crónica sobre la convención de historieta en Rosario salió del trabajo de la redacción de Pikamonster, la publicación argentina independiente dedicada a la ilustración de criaturas, los juegos de mesa y la cultura monstruosa. La nota se armó a partir de lo que vimos y anotamos durante el fin de semana: los stands de fanzines, las mesas de dibujo en vivo, las charlas que se dieron al margen del programa oficial y los grupos que viajaron desde otras ciudades para participar. Como en el resto de las secciones de la revista, el texto pasó por una edición que ajusta ritmo y claridad, pero mantiene las observaciones de campo tal como se registraron. La misma mirada curatorial que aplicamos a las galerías de arte digital —coherencia visual, variedad de enfoques y presencia del proceso— guía también la selección de crónicas, reseñas y entrevistas que publicamos. Si participás de la escena y querés sumar tu propia crónica de convención, tu reseña de un juego de mesa o una ilustración de criatura, podés escribirnos a info@pikamonster.com o acercarte a Av. Corrientes 1386, piso 8, C1043 Buenos Aires, Argentina. También podés llamarnos al +54 11 5066-5495.

Las convenciones de historieta funcionan como un mapa momentáneo de la escena: qué se está dibujando, qué se está editando y qué se está discutiendo. En esta crónica recorremos los stands de fanzines, las mesas de dibujo en vivo y las charlas que se armaron al margen del programa oficial. También registramos cómo se organizan los grupos que viajan desde otras ciudades y qué materiales circulan más rápido entre el público.

Lo primero que se nota al entrar es la cantidad de fotocopias engrapadas a mano. Fanzines de tirada corta, algunos con dos o tres números encima, otros que aparecen por primera vez y se agotan antes del mediodía. En las mesas de dibujo en vivo, los ilustradores trabajan con marcadores sobre hojas grandes mientras alguien del público pide una criatura concreta: un bicho con demasiados ojos, un gato con alas, cualquier cosa que se pueda resolver en pocos minutos. Las charlas paralelas casi nunca respetan el horario, pero eso también forma parte del ritmo.

Pasillo de feria con puestos de libros y visitantes recorriendo los stands Stands

Fanzines que se agotan antes del mediodía

Tiradas cortas, papel barato y muchas ganas de mostrar lo que se viene dibujando durante el año. Los puestos más visitados son los que combinan historieta con ilustración de criaturas.

Mesa de dibujo con bocetos a lápiz, marcadores y una tableta gráfica Mesas de dibujo

Dibujar en vivo con el público mirando

Las mesas de dibujo en vivo son el lugar donde se ve el proceso sin filtros: correcciones, borrones y decisiones tomadas a las apuradas delante de quien pide el personaje.

Encuentros

Charlas que se arman al margen del programa

Fuera del cronograma oficial, los grupos que viajan desde Buenos Aires y Córdoba se juntan a comparar ediciones, intercambiar contactos y planear las próximas ferias del año.

Crónica de una convención de historieta en Rosario

Si recorriste la convención de Rosario y armaste una crónica, si tenés una ilustración de criatura con su proceso de bocetos o si querés reseñar un tablero que probaste en tu club, podés enviarlo al equipo editorial. Nos interesa el material que trae contexto: de dónde salió la pieza, qué técnica usaste, qué versión descartaste y por qué. También sirve que cuentes si la ilustración es analógica escaneada o digital, y si la pensaste como parte de una serie o como trabajo suelto.

Las piezas que llegan pasan por una revisión antes de publicarse en la galería, y el equipo puede ajustar el texto que las acompaña. No hace falta que el envío esté terminado: alcanza con una idea clara y el archivo o el borrador.

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Crónica de una convención de historieta en Rosario

Una crónica deja cabos sueltos: nombres de fanzines que se agotaron el sábado, mesas de dibujo que se armaron sin aviso y charlas que siguieron en la vereda. Estos materiales retoman algunos de esos hilos para quien quiera profundizar en la escena.

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Si te quedaste con ganas de armar tu propio bestiario después de ver las mesas de dibujo en vivo, esta nota repasa cómo eligen referencias tres ilustradores de la escena local y qué cambia cuando la criatura pasa del cuaderno al archivo digital.

Entrevista a dibujantes de criaturas de la escena local

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Muchos de los fanzines que circularon por los stands venían de grupos que viajaron con material propio. La misma lógica de armado, probar y ajustar aparece en esta guía sobre cómo construir un mazo de criaturas sin comprar de más.

Cómo armar un mazo de criaturas sin gastar de más

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Las convenciones también son un punto de encuentro para quienes juegan en clubes y bibliotecas. Acá reunimos reseñas de tableros cooperativos pensados para mesas grandes, con reglas que se explican rápido y partidas que no se estiran.

Reseña de tableros cooperativos para grupos de barrio

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